Elaboración:
- Desala el bacalao, lávalo, sumérgelo en agua fría durante 72 horas y cambia el agua cada 12 horas. [Esto es lo que dice la receta original].
- En mi caso utilizo lomos de bacalao congelados, que suelen venir 2 o 3 unidades. Los descongelo la noche anterior. Los lavo por la mañana temprano y los guardo en la nevera en un recipiente cerrado para que no huela toda la cocina a pescado.
- También sustituyo las alcaparras por uvas pasas moscatel. No hay una razón especial: es porque me gusta más así.
- Pon un fondo de aceite en una sartén y sofríe el ajo laminado. Añade después las anchoas, las alcaparras o las uvas pasas [ver Notas] y las aceitunas cortadas en rodajas. Si te gustan los sabores más intensos, puedes incorporar también algunos pepinillos en vinagre troceados.
- Mientras tanto, en un recipiente desmenuza un poco el tomate pelado y añádelo a la sartén. Incorpora el orégano, la albahaca y la pimienta molida.
- Deja cocer a fuego moderado durante unos 10 minutos, removiendo de vez en cuando para que no se apelmace, hasta obtener una salsa densa. Una vez conseguida, retírala a una fuente.
- Ahora es un buen momento para servirte una copita de vino.
- También puedes poner algo de música. Para acompañar la elaboración de esta receta te he traído el baile más popular de Italia: la tarantela.
- ¡Cuidado! No te dejes llevar demasiado por el ritmo y acabes con la botella antes de que el bacalao llegue a la mesa.
- Enharina ligeramente los lomos. En una sartén pon un fondo de aceite y cuando esté a una temperatura de 180º incorpora el bacalao. Mídelo con un termómetro de cocina, que no son caros. Date un capricho, no seas rácano.
- Dóralos durante unos 3 o 4 minutos por cada lado y vigila que la harina no se queme. Retira a una fuente que sea apta para el horno.
- Precalienta el horno a 180º
- Mientras esperas, puedes tomarte otro tragito de vino y unas aceitunitas.
- Vierte en la fuente donde tienes el bacalao la salsa que has cocinado.
- Mete la fuente en el horno y hornea durante unos 10 minutos.
- Al sacar la fuente (cuidado de no quemarte), espolvorea con perejil picado, sirve caliente y acompaña el bacalao con el vino que has elegido.
Para mí, cocinar esta receta no es el destino, sino una forma de adentrarme en la cocina mediterránea disfrutando del viaje y acompañado de una copa de Condegalo, Godello D.O. Bierzo – Bodegas Moncloa de San Lázaro; regalo de mis buenos amigos Noelia y Pedro.
Un vino fresco que acompaña el viaje sin pretender ser el protagonista.
Porque al final no todo gira en torno al bacalao.
También están el vino, la conversación y esos momentos compartidos entre amigos alrededor de una mesa.
Alla vostra salute! Noelia y Pedro, e buon appetito.

