Monsieur Queneau, ¿tal vez?

Hormiga cavando una tumba frente a un elefante muerto junto a un río, ilustrando la fábula de la hormiga y el elefante.

Raymond Queneau, fue un escritor francés que perteneció al movimiento surrealista que, además de escribir novelas interesantes, relatos sobre sus sueños y otras cosas raras, tenía un punto divertido, experimental y travieso. Al parecer, en los años 30 asistió a un concierto del Arte de la Fuga y al salir de la sala, le comentó a su amigo y escritor Michel Leiris que sería muy interesante trasladar la idea del contrapunto y fuga de Bach al plano literario por medio de variaciones ad infinitum, sobre la base de un texto carente de sentido y de mínima extensión. Esta historia la contó el mismo Queneau en el prefacio de la edición ilustrada por Carelman y Massin, de «Exercices de style». París: Gallimard, 1963, p.9-10.

En el año 1947 publicó el libro en el que presenta 99 variaciones sobre un mismo argumento: una historia estúpida, trivial que no suscita interés alguno en cualquier lector serio y no tiene más que dos párrafos. Ciento catorce palabras. Por si algún lector se anima, existe una edición en Cátedra – Crítica y Estudios Literarios (1987 – 2020), con prólogo y análisis crítico de Antonio Fernández Ferrer (1987). Merece la pena leerla y tenerla.

La historia inicial, titulada “Notaciones”, comienza así: “En el S, a una hora de tráfico. Un tipo de unos veintiséis años, sombrero de fieltro con cordón en lugar de cinta, cuello muy largo como se se lo hubieran estirado. La gente baja. El tipo… etc.

A partir de ahí, desarrolla el ejercicio de variaciones sobre un mismo tema.

Te dejo aquí mi ejercicio en un taller de Escritura Creativa . Reconozco que me divertí al escribirlo con un punto de rebeldía, pues sentía que era una pérdida de tiempo este experimento que no me iba a conducir a nada, pero era de obligado cumplimiento su entrega y con Animus iocandi, me lancé al ruedo. Otro día, hablaremos de las escuelas de escritura creativa que han proliferado como hongos.

Vamos al lío…

Ad punctum absurditatis

Destino

La hormiga se sintió lascivamente atraída por un elefante hindú con fama de experto en milenarios secretos amatorios. Excitada, le llevó a la orilla del río donde se fundieron con ansia hasta el amanecer.

Se despertó hacia media tarde. Buscó su ropa, pero él la tenía bajo su cuerpo. Le zarandeó, le gritó, intentó levantarle. No reaccionaba. Estaba muerto. Sola, desnuda, sin saber qué hacer ni a quién recurrir, se abrazó a su amante. «Pasaré el resto de mi vida cavando una tumba. Lo juro»

Atestado

El Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil fue alertado por los guardas forestales de un hallazgo inusual en el interior del bosque. Desplazadas varias unidades hasta el lugar de los hechos, encontraron el cuerpo sin vida de un elefante indocumentado junto a una hormiga desnuda excavando una fosa. El juez ordenó el levantamiento del cadáver y su traslado al Instituto Anatómico Forense para practicarle la autopsia. La hormiga, denunciada por intento de inhumación ilegal, fue conducida al cuartelillo para su interrogatorio y posterior puesta a disposición judicial.

Óbito

Don Mosquito Trompetero declaró ante los medios de comunicación que el concierto de otoño quedaba suspendido. Compungido, informó de la repentina muerte por infarto de suocardio del afamado pianista sueco de origen hindú Ingens Elephantus, según había notificado su desconsolada amante, la clarinetista argentina Linepithema Humile.

Amnesia

Formicaria se despertó a media tarde con un resacón de libro y agujetas hasta en las pestañas. No recordaba ni qué había hecho, ni donde se encontraba, ni quien era ese elefante que dormía encima de su ropa. Sacó el tam-tam de la mochila para enviar un tuit, sin conseguirlo a causa de la mala cobertura. «Qué sitio más cutre, coño, a ver cuándo ponen de una puta vez la raíz óptica, ¡joder!» Sin nada mejor que hacer, se lio un porro

—¡Eh!, gordo, ¿tienes fuego?

Latinajos

Formica. In situ. Coito ergo sum. Motu proprio. Ad libitum. Contra naturam. Gaudeamus igitur, iuvenes dum sumus. Tempus fugit. Memento mori. Carpe diem.

Ecce elephantus. In puris naturabilis. Consummatum est. Rigor mortis. In memoriam. Post mortem.

Animus iocandi, acta est fabula.

Mi escritorio en el balcón
Resumen de privacidad

Esta web utiliza cookies para que podamos ofrecerte la mejor experiencia de usuario posible. La información de las cookies se almacena en tu navegador y realiza funciones tales como reconocerte cuando vuelves a nuestra web o ayudar a nuestro equipo a comprender qué secciones de la web encuentras más interesantes y útiles.